El descubrimiento de los astrocitos

Oligodendrocitos y astrocitos fibrosos

El concepto de neuroglia como “sustancia … que se encuentra entre las partes nerviosas apropiadas, las mantiene juntas y le da al conjunto su forma en mayor o menor grado” fue introducido por Rudolf Virchow en 1850.

La naturaleza celular de las células gliales se reconoció poco después y se caracterizaron morfológicamente diferentes tipos de estas células. En 1851, Heinrich Müller identificó la neuroglia radial de la retina, que hoy se conocen como células de Müller y se caracterizó por Max Schulze en 1858. También en 1858, Karl Bergmann visualizó fibras radiales en el cerebelo, que luego Camillo Golgi identificó como células gliales.

Estas células generalmente se conocen como glia de Bergmann, aunque también se llamaron células epiteliales de Golgi. En 1865, Otto Deiters produjo los primeros dibujos de células gliales estrelladas, que muy probablemente eran astrocitos. Algunos años más tarde, Jacob Henle y Friedrich Merkel visualizaron las redes gliales en la materia gris.

El análisis morfológico detallado de las células gliales comenzó después de Camillo Golgi, quien desarrolló una reacción de tinción negra y produjo dibujos de células gliales teñidas a partir de 1872.

Golgi describió las células neurogliales estrelladas y descubrió que algunas células gliales (que con toda probabilidad eran los astrocitos protoplásmicos) envían los procesos a los vasos sanguíneos, donde establecen las estructuras de los pies terminales.

Desarrolló un concepto del papel nutritivo de la glía y sugirió que las células gliales establecen el vínculo metabólico entre los vasos sanguíneos y el parénquima cerebral.

En 1889, Wilhelm His hizo un descubrimiento fundamental del origen neuronal de la neuroglia al demostrar que tanto las células nerviosas como la neuroglia derivan del neuroectodermo.

Poco después, Santiago Ramón y Cajal desarrollaron la primera tinción específica para astrocitos, la técnica de sublimación de cloruro de oro, que, como sabemos hoy, etiquetó proteína ácida fibrilar glial (GFAP).

Usando esta técnica, Cajal confirmó el origen de los astrocitos a partir de la glía radial, y también demostró que los astrocitos pueden dividirse en el cerebro adulto, sentando así las bases para descubrimientos posteriores de las propiedades del tallo de la astroglia.

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